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LAS HORMIGAS MATABELE CURAN DE SUS HERIDOS

 

Enviado por ANECPLA
<p><strong>LAS HORMIGAS MATABELE CURAN DE SUS HERIDOS</strong></p>

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Después de la batalla, las hormigas matabele cuidan de sus heridos. Una especie de formícido del África subsahariana consigue salvar la vida de sus congéneres mutilados durante la batalla. Un comportamiento inédito en el mundo animal.

 

Se sabía que la hormiga era organizada y disciplinada pero ¡de ahí a imaginar que algunas de ellas han desarrollado técnicas de auxilio para salvar  a sus camaradas heridas en la batalla! Sin embargo fue lo que descubrió recientemente un equipo de investigadores de la Universidad de Würzburg en Alemania.

Las hormigas matabele, muy extendidas en el África subsahariana, no se contentan con evacuar a sus congéneres mutiladas del campo de batalla –observaciones de hace unos meses. Una vez a salvo, las Megaponera analis –su nombre en latín desde 2014- sanan las heridas de sus soldados y los curan.

“Jamás se había observado semejante comportamiento en el mundo animal”, explica el Dr. Erik Frank, 28 años,  promotor de este estudio publicado en la revista Proceedings of the royal society B. Fue el tema de su tesis doctoral en Alemania; ahora desde el 1 de febrero este mirmecólogo (especialista de las hormigas) se ha establecido en la Universidad de Lausanne (UNIL) para continuar con sus investigaciones en el Departamento de ecología y evolución.

 

Cazadora de terminas

 

La especialidad de la hormiga matabele, en alusión al nombre de una tribu de temibles guerreros del Zimbabue, es la caza de las termitas. “Varias veces al día, explica el joven investigador alemán que pasó 29 meses examinándolas en el centro de investigación del parque nacional de Comoé, en Costa de Marfil, las obreras llevan a cabo incursiones en los termiteros para alimentar a la colonia”.

“Mandan a exploradoras para  localizar la diana. Una vez detectada, dan la voz de alarma y llevan allí a un ejército de varios centenares de hormigas (hasta 500) para matar y capturar a las termitas”. Se libra una batalla sin cuartel que dura entre 10 y 15 minutos. Los soldados termitas encargados de proteger la entrada de las galerías están provistos de unas potentes mandíbulas que les permiten seccionar las patas de sus enemigos de un solo “mandibulazo”, explica el Dr. Erik Frank.

Es después del enfrentamiento, y mientras se llevan los trofeos a casa para llenar la despensa, cuando de 10 a20 “socorristas” entran en acción. La hormiga mutilada se coloca en una postura que facilite el transporte y emite una señal química que permite a “las de la ambulancia” localizarla para evacuarla lo antes posible. Si se quedara en el campo de batalla o si intentara volver con dificultad por su propio pie, correría el riesgo de que la devorara otro predador, como algunas arañas por ejemplo.

 

Repatriación sanitaria

 

Una vez repatriada en el hormiguero, “recibe atención médica por parte de sus congéneres que limpian durante largos minutos la herida con su saliva, cuyas propiedades no conocemos exactamente. Todavía no sabemos si este tratamiento es profiláctico –limitando así el riesgo de infección- o si su saliva contiene alguna forma de antibiótico”.

“Es la primera vez que semejante comportamiento ha sido científicamente observado en el mundo animal” Dr. Erik Frank – Mirmecólogo. Departamento de ecología y evolución en la UNIL

“Lo que hemos observado es que, gracias a este tratamiento, el 90% de las hormigas heridas sobreviven; su mortalidad alcanza un 80% si no reciben esta atención médica”. El investigador añade que, después de 24 h de convalecencia, estas guerreras ya están restablecidas y vuelven al frente incluso si les faltan 2 patas.

“Se ve a menudo mamíferos lamiendo sus propias heridas o madres cuidando de su prole, en los primates en particular, pero se desconoce el valor terapéutico de dichos cuidados. Sin embargo, hasta ahora nunca se había visto otro animal curando un congénere de esta manera”, apunta el especialista.

 

No existe la empatía

 

Otra constatación sorprendente, la hormiga matabele herida de gravedad se niega a que la socorran. No segrega ninguna substancia química y hasta rechaza la ayuda de los “servicios de Urgencias”. “En el Hombre, cuando un sistema de selección es necesario, en una catástrofe por ejemplo, es el médico el que valora el grado de gravedad de la herida y si el herido debe ser atendido con urgencia. En la hormiga, es exactamente lo contrario. Ella es la que valora sus probabilidades de supervivencia y la que decide si quiere ser salvada o no”.

No se trata de hacer perder el tiempo a sus camaradas si se sabe condenada y que ya no podrá ser útil a la comunidad. ¿Cómo explicar esta increíble estrategia de salvamento?  “Las hormigas no están dotadas de empatía, no son conscientes de curar a los heridos y tampoco saben por qué lo hacen. Simplemente contestan a la señal química emitida por su camarada en peligro. Este comportamiento es muy importante para que la colonia mantenga su plantilla” indica el experto.

 

Nuevas perspectivas

 

En efecto, la cuarta parte de las hormigas que salen a cazar  a las termitas son veteranas heridas durante incursiones anteriores. Lo que permite quedarse con el máximo número de obreras en buena salud. Sin esta estrategia, el número de individuos de sus colonias sería un 30% inferior. Estos descubrimientos llevan a otras interrogaciones. ¿Cómo las hormigas localizan exactamente a un camarada dejado en la estacada? ¿Cómo saben cuánto tiempo debe durar el tratamiento? ¿Es meramente preventivo o terapéutico?

Si su saliva resultara ser un antibiótico, ¿se podría utilizar para curar a los humanos? ¿Existen otras especies de hormigas o insectos sociales que socorren a sus camaradas heridos? El Dr. Erik Frank va a seguir hincando los codos para poder contestar a esas preguntas, todas igualmente apasionantes.





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