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Insectos de los productos almacenados; quién se está comiendo mi cacao.

Fecha: 19-07-2024
GESTIÓN DE PLAGAS

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Nos referimos a productos alimenticios almacenados para indicar las materias primas, productos semiprocesados y los alimentos elaborados por la industria agroalimentaria. La mayoría son productos desecados de origen vegetal como cereales, legumbres, frutos secos, cacao, café, harinas, especies y hierbas aromáticas. Estos productos son almacenados en instalaciones que por sus características particulares favorecen la aparición de determinado tipo de plagas denominados IPAS (Insectos de productos almacenados). En los almacenes los alimentos son más abundantes y estables que en el exterior, la temperatura es más alta y constante y la humedad suele presentar valores aceptables para estos artrópodos. En estas instalaciones predomina la oscuridad y la poca manipulación del producto, por lo que cierto tipo de insectos encuentran en ellos el hábitat perfecto.

Se conocen más de 300 especies de plagas de insectos asociados a productos alimenticios almacenados, sin embargo desde la óptica de la importancia económica, unas 15 especies cosmopolitas son importantes. Dentro de los insectos plaga que pueden afectan a este tipo de productos encontramos una amplia variedad de especies pertenecientes a diferentes órdenes; Dermáptera, Dictyóptera, Hemíptera, Psocóptera, etc, sin embargo, las especies de mayor importancia económica se encuentran entre los Lepidópteros y Coleópteros. En función del producto que ataquen, se pueden clasificar en dos tipos:

Plagas primarias: Son aquellas capaces de perforar y atacar el producto intacto. Son plagas altamente especializadas en el ataque de este tipo de productos. En este grupo se encuentran especies del genero Sitophilus (Sitophilus oryzae, Sitophilus zeamais, Sitophilus granarius), Rhizopertha dominica, Acanthoscelides obtecus y algunos Lepidópteros como Sitotroga ceralella, entre otros. Especial relevancia tienen las tres especies de Sitophilus, por la prevalencia y pérdidas que ocasionan en los productos almacenados. Las hembras de Sitophilus cavan con su rostro un orificio en la superficie del producto y depositan los huevos en su interior, en el resto de especies, las hembras depositan los huevos en la superficie del grano y es la larva la que se abre camino hacia el interior. En cualquier caso, la fase larvaria y pupal se desarrolla en el interior del grano y es durante este periodo cuando se producen la mayor parte de los daños.

Plagas secundarias: Estas solo se pueden desarrollar sobre producto dañado, bien mecánicamente durante su procesado o por la acción de otras plagas. Suelen ser plagas de amplio espectro trófico, poco especializadas en el ataque de granos y productos almacenados. Las hembras reparten los huevos por la masa de granos y las larvas se alimentan desde el exterior. Ejemplos importantes de estas plagas son; Triboliun spp, Oryzaephilus surinamensis, Tenbrior molitor, Lasioderma serricorne, Stegobium paniceum, Cryptolestes ferrugineus, Cryptolestes pusillus y algunas polillas pertenecientes al orden Pyralidae (Ephestia spp, Cadra cautella, Plodia interpunctella, etc).

Los daños que producen estas plagas pueden ser muy elevados. Se estima que en los países desarrollados entre un 10 y un 20 % de las materias primas se malogran durante el periodo de postcosecha, y este valor se incrementa hasta el 50 % en los países en vías de desarrollo. A las pérdidas directas se tienen que añadir los daños indirectos que causan por la diseminación de patógenos, como hongos productores de micotoxinas, las alergias que pueden provocar en los consumidores finales y la disminución de la calidad organoléptica y sanitaria de los alimentos elaborados. Además, la presencia de insectos en los alimentos representa un desprestigio para la imagen de la compañía que los comercializa frente a los consumidores. Los productos alimenticios susceptibles de ser atacados por este tipo de plagas son variados: cereales, legumbres, frutos secos, especies, cacao, harinas, semillas, café, productos desecados de origen vegetal y animal y por supuesto productos alimenticios envasados listos para su comercialización como paquetes de pasta, arroz, pan rallado, etc. Debido a las condiciones ambientales existentes en los almacenes, la mayoría de las especies tienen un desarrollo rápido y alcanzan con prontitud la madurez sexual. Como resultado, su tasa intrínseca de crecimiento es muy alta y las poblaciones aumentan con rapidez. Las generaciones se suceden y en sólo unos meses una sola pareja de insectos puede desarrollar una progenie suficiente para infestar varias toneladas de producto. Podemos encontrar dos categorías de daños:

Daños directos: son los más obvios, y se producen al alimentarse la plaga sobre el producto. Pueden ser causados por las larvas o por los adultos, o bien exclusivamente por las larvas. En la mayoría de los coleópteros de almacén causan daños tanto las larvas como los adultos, sin embargo en los Lepidópteros, son las larvas las principales responsables de los daños. Los daños directos, por lo general suelen ser de escasa importancia en comparación con los daños indirectos. Los daños directos son principalmente: perdidas de peso, reducción de la capacidad germinativa y del valor nutricional del alimento.

Daños indirectos: suelen ser de mayor importancia que los daños directos y con frecuencia provocan la total inviabilidad de la mercancía, tanto para consumo humano como animal. La presencia de deyecciones, exuvios y restos de las especies infestantes causan una notable pérdida del valor comercial del producto. Algunos insectos confieren al producto atacado un sabor y olor desagradables, y su ingestión puede ocasionar serios problemas digestivos, tanto al hombre como a los animales. También es frecuente que los restos de algunas especies provoquen alergias en las personas que entran en contacto con los productos acatados. La actividad metabólica de la plaga crea un considerable calentamiento del producto en la zona atacada, este aumento de la temperatura favorece la aparición de hongos y la germinación de granos. 

La mejor forma de controlar la aparición y desarrollo de estas plagas es mediante métodos de exclusión y restricción, es decir, aplicando prácticas correctas de higiene en el almacén. Algunas de las estrategias podrían ser las siguientes:

Rotación frecuente de stock y mercancías.

Mantener en buen estado las instalaciones y equipos, así como mejorar su diseño.

Mantener un buen aislamiento del exterior y proponer barreras mecánicas.

Controles de calidad e inspecciones frecuentes de las instalaciones y mercancía.

La utilización de trampas de feromonas para el monitoreo y detección temprana de actividad resulta de gran utilidad en el manejo de estos insectos. Sin embargo, en muchas ocasiones las materias primas pueden venir infestadas del campo o de proveedores y en el almacén encuentran las condiciones óptimas para su desarrollo y multiplicación. El empleo de trampas de feromonas nos puede proporcionar información valiosa sobre las especies presentes, su abundancia y posible origen, por lo que son una herramienta esencial a la hora de tomar decisiones sobre la necesidad de realizar algún tratamiento como método de control o acometer mejoras en la higiene o sobre las instalaciones. El empleo de feromonas sexuales está ampliamente extendido para el monitoreo e identificación de diferentes especies de las familias Pylalidae, Anobidae, Bruchidae y Dermastidae. Las hormonas de agregación se emplean en especies de las familias Bostrichidae, Curculionidae, Cucujidae y Silvanidae. Actualmente existen en el mercado preparados de feromonas para aproximadamente 20 especies de insectos de productos almacenados con formulaciones de liberación lenta para su empleo en trampas de feromonas, las más frecuentemente empleadas son para; Plodia interpunctella, Lasioderma serricorne, Tribolium castanuem y Tribolium confusum.

 

Blog facilitado por: Andrés Ramírez Mora - Departamento comercial de Phs Serkonten.

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